jueves, 15 de julio de 2010


Un cuchillo teñido de rojo por una traición fue enterrado lentamente en mi vientre. Después con más fuerza, hasta que se hundió en mis entrañas. El desvanecimiento me alivia, y empieza a salir la sangre roja, muy roja. Las fuerzas me abandonan y quedo embarrada en mi propia sangre, como una mujer asesinada que suele aparecer en cualquier foto de la nota roja.

Quiero dejar de sufir el dolor del engaño, deseo que se enfríe mi corazón y se muera: tal vez así se olvide la traición.

Soñé con vivir de otra manera, con alguien a mi lado que no tuviera una doble vida enlazada a la de otra mujer.¡Cómo anhelé que el hombre que me mirara, y fuera mi compañero, fuera capaz de contemplar, por momentos, el universo en mis ojos! Sin embargo, mis ojos no le dijeron nada.

Mi cuerpo quedó vacío de caricias, ignorado, al igual que un mueble viejo. ¿Cómo podré ahora revivirlo de nuevo, y sobre todo cómo confiar otra vez, después de haber creído en todas sus mentiras? ¿Cómo levantarme y resurgir?

Por ahora, vivo sin una razón: porque el duelo ante la separación de una pareja es algo contundente. Pasará, no hay duda, pero ¿cuánto sufrimiento me falta para terminar por fin con ésto?

Estaré sola por mucho tiempo, o tal vez aparezca en mi camino un hombre que de verdad me ame, y se encuentre a sí mismo en mí. Quisiera un hombre viejo, muy viejo, que me mirara como a una jovencita, alguien a quien mi piel poco firme le cause ternura; y que en cualquier momento del día, me abrace con todas sus fuerzas.

martes, 13 de julio de 2010

DESAMOR

Otra mujer es su amor desde hace más de dos años. Desde entonces yo fui su desamor: me convertí sólo en un refugio para su soledad. Hoy se diluye poco a poco mi amor por él desde que lo supe. Eso no quita que duela, y mucho. Sale la sangre por una herida abierta, que deja una laguna muy roja sobre el piso.(¡Me horrorizo, me asusta desangrarme, contemplar esa sangre tan roja cómo se derrama y me debilita, esa sangre que en un tiempo estuvo llena de vida!)

Pronto nada quedará de mi amor por él, nada... Así será, pues el engaño mata al amor. Para entonces, mi sangre se renovará, mi voz volverá a mi cuerpo, y mi corazón latirá de nuevo. Es sólo cuestión de esperar; y cuando uno quiere, el tiempo pasa pronto y la vida vuelve.

lunes, 12 de julio de 2010

LO QUE MIRÉ UNA NOCHE

Apariciones, mentiras, sangre, llanto, muerte, engaño, velos, locura, hedor, oscuridad, máscaras, disfraces, dolor, simulaciones, gritos, desesperación, fracturas, heridas, traiciones.

El PESA NERVIOS

SI AL MENOS PUDIERA DESCANSAR EN MI NADA, Y ESA NADA NO FUERA UNA ESPECIE DE SER, PERO TAMPOCO LA MUERTE COMPLETA...

Antonin Artaud

domingo, 11 de julio de 2010

UN VIEJO ESCRITO QUE JAMÁS PERDERÁ PRESENCIA

A MI NEGRITA
Testimonio

(Su muerte fue el 7 de junio de 2006, a las seis de la tarde)

Ya no estás conmigo, mi Negrita adorada. Antes de tu muerte toqué tu piel caliente y suave. Estabas dormida, echada en el corredor, con tus patitas pachonas estiradas (adorable gordita de mi corazón, sólo mía). Acaricié tu cuerpecido rendido por los años, enfermo... Me despedí de tí. Te dije: "Adios, mi adorada, ya no te puedo retener conmigo". Llamé al veterinario. Le pedí que viniera a mi casa. No quería llevarla a la clínica con su correa, engañada, podría creer que salíamos a dar un paseo, pero ya no habría más paseos.

El veterinario llegó puntual y nos fuimos al cuarto del fondo que estaba más calientito. La acosté con cuidado sobre la alfombra. Él le inyectó un sedante y nunca dejé de acariciarla, de despedirme de ella. Después fue la inyección letal. Jamás dejé de tener contacto con ella, mis manos sobre su cuerpo, tocándola con suavidad. No pude aguantar el llanto. Después de unos minutos mi Negrita estaba dormida, inmóvil, y después muerta. Afirmó el veterinario: "Ya murió". Le pedí dos minutos más para estar seguros y despedirme en espíritu de ella. Mi dolor era sólo mío.

Llegó el momento en que se la llevaran y la ví irse, incluso me asomé por la ventana. Le dije: "Adiós, mi adorada, quisiera seguirte para no separarnos. Te sigo queriendo aunque estés muerta, pedacito de mi corazón, mi dama."

Nunca jamás, lo juro, me dio asco su condición de perrita vieja y enferma. Cualquier desecho suyo lo limpié con amor. Incluso el olor de su cuerpo, a veces fétido, no me daba repulsión; era más fuerte mi amor y mi compasión, pues entendía su vejez y su situación de indefensión y desgaste.¡Qué importaba, si en esencia ella era la misma: única y querida!

Ese día, su muerte fue también un pedacito de la mía. Me preguntaba cómo sería la casa sin ella. La amé como sólo a ella podría amarla, era mi sencillo y cálido animalito. ¿Qué habría en su cabecita y en su corazón en esos últimos tiempos? ¿Sentiría dolor? Su respiración era a veces agitada y tenía mucha, mucha sed. Ese día se detuvo el tiempo.

Adios a su cuerpo enfermo: ella fue compañera de mi alma, mi animalito lindo, mi animalito bueno. Su espíritu inocente y puro estará a mi lado, acompañándome en esta casa, que fue también la suya.

miércoles, 7 de julio de 2010

D E S C A N S O

Hoy soy yo de nuevo sin incertidumbres. Pasaron los días en que me quemaba y me volvía loca ante las contradicciones.

Ya no pido abrazos, ni palabras de amor que sonaban a hueco, como pronunciadas a través de una calavera. El fantasma se fue con su alma ausente atrapada en la lejanía.

Mi presencia está en mi cuerpo, en mi mente lúcida, y en este corazón que son enteramente míos.

Tere tiene razón, pondré una alfombra amarilla en la estancia.

De esta semana en adelante quiero que mi futuro esté lleno de verdad: del cariño de mis buenos amigos, de la compañía de mis perros lindos, de mi gato latoso, y del apoyo de mi hija en los momentos difíciles.

Gracias, Dina.

miércoles, 12 de mayo de 2010

AGUA EN MOVIMIENTO, PAISAJES Y UN ESPÍRITU

Hago mis pequeños paisajes subacuáticos y miro las composiciones de las formas y los distintos tonos de verde. Algún pez se asoma con gracia. Y mi mundo afectivo se vuelca en el agua, adentro de mis acuarios. Paisajes infinitos, poéticos que pocos comprenden.

Mi soledad entra al agua y se disuelve al mirar la vida.

Hoy precisamente, después de tantísimos años pienso que mi adorado padre, hubiera compartido conmigo esos paisajes líquidos -pequeños y magníficos-, como cuando yo era niña e íbamos al jardín para ver qué nueva planta había florecido. Tal vez su espíritu guíe mi mano al plantar un musgo o un helecho acuático. En esos momentos, su ternura y su sonrisa me habitan. Estás conmigo, ¿verdad?