
Parece que una relación de pareja es igual que un medicamento. Uno cree que está vigente y al leer la fecha, resulta que ya caducó.
En realidad, quiero escribir sobre mi reacomodo emocional y mental ante una ruptura. ¿Qué fue suyo y qué era mío? ¿Qué puede conservarse como recuerdo mutuo sin que haga daño? Simbólicamente, le devuelvo lo que le pertenece, y conservo lo mío con cuidado y cariño. Tal vez una parte de lo que era de él también, por ahora no lo sé. De un tiempo a la fecha, reorganizo mi sentir y mi mente cada tarde.
Me he apropiado de este espacio electrónico, y ya no pretendo que alguien lo lea o lo comente. Si lo hace, será por su gusto. Escribo para mí: hoy relato la bitácora de una ruptura, pero al pasar el tiempo escribiré sobre otros sucesos que vendrán. Respecto al duelo, el viento esparcirá sus cenizas poco a poco, hasta que lleguen a lugares alejados y desconocidos que jamás visitaré.

